domingo, 28 de diciembre de 2008

Hoy me volví loco de tanto pensar

Quiero una puta lobotomía

No más

En mi segundo post en el blog, fue que hablé del hecho de que no añoraba del todo la niñez sencilla, debido a la experiencia, a la inteligencia, y otras cosas que uno adquiere con la experiencia. 
Hoy digo: no más. Es que no aguanto muchas cosas, me he vuelto adicto a las sensaciones, a la nevesidad de algo nuevo, al seguir conociendo, etc, etc... Quisiera ser tan valiente para hacer las cosas sin importarme el resultado final. El problema es que me importan demasiado, me da miedo echarlas a perder. No, no, ya no aguanto más, necesito sentir lo que doy de mí. Quisiera, por un momento, olvidar, que algunas cosas fueran diferentes, que no me dieran dolor de cabeza, y pudiera dormir...

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Human After All


Un día, Friedrich Nietzsche, como todo ser humano, murió. Se decía que era una persona muy espiritual, y que murió loco, sifilítico, o a causa de un cáncer cerebral. Murió en 1900, y dio luz a la filosofía del siglo XX.

Nietzsche escribió El Anticristo, y Asi Habló Zaratustra. Dos libros por demás espirituales. Pero el egoísmo que él alentaba era un egoísmo sin sentido. Había que matar a Dios, olvidar la moral, trabajar mecánicamente en busca del superhombre.

Pero el día que murió, llegó a las puertas del Cielo. Y se encontró con una sorpresa: San Pedro lo recibía, con una sonrisa de oreja a oreja. 
-Hola Friedrich.- dijo San Pedro - Dios te quiere ver en persona.
Y Nietzsche no pudo más que mostrar sorpresa, extrañeza.
-Creí que me mandaría al infierno... ya sabes, por lo que he escrito.
-No hay infierno, es un mito. Dios es misericordioso, y concede el perdón a todo humano. Porque, Friedrich, eres humano después de todo.
-Me siento extraño.
-Deberías estarlo.
-Conque humano después de todo... ¿Y qué es de mi filosofía?
-Será un paradigma. Una vuelta de tuerca, un comienzo. Para bien y para mal.
-Explícame.
-El hombre va a querer volar tan alto, que va a caer al precipicio.
-Entonces soy como el Apocalipsis.
-No, eres humano. Las cosas que mencionas son más grandes que tú. Pero bueno, pasa, y encuéntrate con Él.

Y las puertas del cielo se abrieron. Y Nietzsche caminó por el cielo. El Cielo era como una catedral para él. De muros altos, con columnas, con materiales preciosos, con oro en los murales. Miguel Ángel estaba en un andamio. Pintando un fresco. Y Nietzsche se vio a sí mismo, ilustrado en el mural. Y se dio cuenta de que en él se encontraban todos los sabios habidos y por haber. Y entonces, alguien se acercó por atrás y le puso la mano en el hombro: Rafael Sanzio.

-Miguel, aquí hay uno de los que ilustras. Es Nietzsche.-
Y Miguel Ángel detuvo su mano, asentó el pincel, bajó del andamio, todo esto ante la sorpresa del asesino de Dios.
-Qué gusto conocerle.- Dijo Miguel Ángel al filosófo. - A que no tienes una idea de lo trascendental que eres.
Niezsche estaba mudo. No daba crédito a lo que veía. Miguel Ángel y Rafael Sanzio le daban palmadas, lo tuteaban...

Y una voz profunda se escuchó: No lo confundan más.
Un anciano, más parecido a los viejos patriarcas que a uno común y corriente se acercó a él. Se parecía a la figura soberbia del Moisés. con el cabello plata y la barba blanca, lucía sus alas grises con orgullo, al tiempo que sostenía un lirio en la mano derecha. Cabe destacar que todos estaba enfundados en túnicas blancas.
-Friedrich, ven conmigo.- le dijo el Arcángel Gabriel.

Nietzche caminó un rato a su lado, siguiéndolo, maravilándose ante todo lo que veía. Ciervos blancos, petirrojos de color intenso, jardines, estancias, y una gran cantidad de personajes conocidos, al igual que muchos hombres y mujeres reunidos. 
-Quiero que entiendas que el cielo es la mezcla de todo lo sublime. Aquí hay mares, aquí hay edificios, aquí hay arte, hay música, hay fiesta, hay solemnidad. Amaneceres y atardeceres irrepetibles. por algo es el Cielo. Es la última morada, el sitio de descanso del hombre, después de su estancia en el mundo material.-
Mientras el Arcángel decía esas cosas, Nietzsche se percató de lo que parecía un mausoleo, a lo lejos, a orillas de un mar lejano, y a la vez, próximo a él. 
-¿Qué es eso?- preguntó el filósofo, intrigado.
-Ahí están Adán y Eva.-
-¿Y los dinosaurios? No hace mucho que se habla de ellos.-
-Ellos también están por ahí... pero no te inquietes. Recuerda que Dios requiere tu presencia.-
-¿Qué aporté a la humanidad? Me intriga. No quiero llegar y  descubrir que no tengo nada especial.-
-Friedrich, gracias a ti, el hombre recurrirá a Dios antes del fin.- Gabriel volteó la mirada, y Nietzsche pudo ver cuánto se parecía a un padre gentil. - Incitas al olvido a Dios, al amor al progreso, pero eso hace que, al morir, el hombre se sienta en necesidad de Dios. Y Él se manifiesta de muchas formas. Y así nadie pasa a la eternidad en desgracia espiritual. Créeme, tienes el mérito. Llegaste al mundo por algo.-
Y una lágrima corrió por las mejillas del filósofo, quien en su soberbia, decidió que era mejor olvidar a Dios y seguir adelante. Pero olvidó que todo necesita un sentido en la vida. Y que el sentido se encuentra al final, y no se rige sólo por lo material, y que el espíritu no es ni un colectivo, ni un ente individual, sino que es todo y uno a la vez.

Se escuchaban los coros y las arpas, y Nietzsche ya sabía que todos estaban dentro del plan de Dios, y que era, no un superhombre, sino un humano después de todo. Y pudo entonces, llegar al Padre...

---- 

El espíritu del ser humano está ahí. No es malo ser objetivista u egoísta, al menos no del todo, lo que es malo es olvidar que hay cosas que van más allá de la lógica, y que el hombre tiene luz en su interior...

domingo, 7 de diciembre de 2008

Sixth Day Rhapsody


Y al sexto día, Dios vio toda la creación, y sintió que algo hacía falta.
Entonces creó a Eva, perfecta y fulminante.
Pero se dio cuenta de que no podía amarla...

Y entonces, dio forma a Adán...

martes, 28 de octubre de 2008

El Aburrimiento de Ángel -Soledad y Compañía


Amanecía. Por enésima vez. Tal vez nadie más en el mundo desdeñaba un amanecer de esos. Desde el quinto piso, los primeros rayos del sol, bordados en oro, se filtraban a través del ventanal. La vista espectacular no le sorprendía. Y tampoco los cuadros que se encontraban colocados en todas posiciones y direcciones de la gran estancia. Y entonces la artista despertó. La vio cruzar a lo largo del ventanal. Despreocupada, ajena a su presencia. Y la mañana transcurrió así. Hasta que ella se fue. 

Y el día transcurrió. Miraba por la ventana, añorando la vida pasada, lo que alguna vez fue.Al atardecer, los colores anaranjados del cielo y el púrpura que señalaban la cercanía de la noche la aburrían aún. La joven artista llegó, con e ceño fruncido, y arrojó sus cosas cerca de Ángel, ignorando su presencia.Ángel era muy maduro para la edad que tenía. Y extrañaba a sus padres como un niño de diez años solía hacerlo.Y su hermana no ayudaba. 
Lo ignoraba, como si él no estuviera presente. Y él simplemente no comprendía. 

Ella entró a su cuarto, y salió con algo de ropa entre las manos. Y entró al baño. Ángel la siguió, y se sentó en el piso, al lado de la puerta. Se podía escuchar el sonido del agua de la regadera. Después de media hora, su hermana salió del baño, y pasó junto a él, sin siquiera mirarlo.

Eso era todos los días, ya más relajada, su hermana se sentó en la mesa, y se sirvió un poco de cereal. Era uno de esos días, en los que ella llegaba al máximo de estrés. Por lo mismo, no se iba a conectar en su portátil esa noche.
Ángel la vio comer. El cereal no se le antojaba en lo más mínimo. Esa noche llovía.

Mientras ella dormía, Ángel se le acercó. Se había aburrido. Y quería sentirse vivo. No era normal que un niño de diez años se sintiera solitario.
-Sara. Despierta.- le dijo Ángel, al oído.
Sara abrió los ojos, y brotaron las lágrimas, y entonces habló, por primera vez en mucho tiempo.
-¿Por qué no te has ido?- preguntó, acongojada.
-Porque mamá y papá dijeron que vendrían por mi, para llevarme a la playa.-
-No van a venir, ya vete.-
-No, estoy aburrido.-
-Déjame, por favor. Llevas mucho tiempo atormentándome.-
-No puedo, sólo puedo estar aquí. Y extraño a mamá y a papá.-
-Yo también los extraño... y deberías estar con ellos.-

Y entonces, Sara se iluminó. 
-Sigues aquí... entonces significa que todavía hay algo que te ata.-
-No entiendo.-
-Te liberaré... hermanito.- Se secó las lágrimas.- Duerme, mañana es domingo. Ya veré qué puedo hacer por tí. Pero al amanecer.-
-No puedo dormir.- dijo Ángel, con mirada triste. 
-Al amanecer, Ángel. Al amanecer. Te juro que estarás en paz.-
Y Ángel se quedó a su lado, viéndola dormir profundamente, mientras la luz tenue de la luna llena iluminaba la habitación.
-Mañana, hermana. Quiero sonreír.
-- Continuará.

viernes, 24 de octubre de 2008

Conócete a tí mismo


Esa frase estaba inscrita a la entrada del Oráculo de Delfos. 

Curioso. Se supone que uno iba al oráculo a conocer su futuro... pero ahí mismo te decían que tú debes saber quien eres, a pesar de todo. Las leyendas sobre el oráculo incluyen a varios personajes importantes de la historia clásica, e incluso de la mitología. Una de las leyendas es sobre Alejandro Magno. Alejandro pasaba por Delfos con su ejército, cuando se le ocurrió entrar al oráculo, para que las pitonisas le dijeran quién era, y a qué estaba predestinado. Su ejército lo esperó, y cuándo éste salió, le preguntaron qué le habían dicho.
Alejandro Magno dijo: me dijeron que soy divino, que soy Dios. Y sus hombres se llenaron de furor, una deidad estaba con ellos, en el campo de batalla...

Sucede que las personas actuales no somos muy diferentes de los soldados del Grande. Influenciados por los medios de comunicación, controlados por nuestros gobiernos. Y eso es para la gente pensante. Hay gente ignorante que cae en el populismo, y el daño es grande. El daño se aprecia en los gobiernos, en los actos de la gente, en la mentalidad jodida típica del mexicano. 

Solo que es muy diferente a la vez. Los soldados de Alejandro lo ayudaron a conquistar el mundo. Nuestros políticos conquistan un puesto, y se alimentan del pueblo. Y no salen a la calle cuando sus culos peligran. Alejandro hería y era herido en la batalla. Incluso mataba. Era tan grande, que para matarlo, tuvieron que envenenarlo y traicionarlo, porque no había forma justa de matar a alguien tan admirable. En cambio, nosotros tenemos políticos que no valen ni su propia existencia. 

Pero ahí entramos nosotros. Todos aquellos que pensamos, razonamos, sentimos una responsabilidad para con el espíritu del ser humano. Nosotros somos el futuro, el cambio, la mota de polvo que se rebela contra el universo, el espíritu que no muere.

En el Templo de Apolo, en Delfos, Grecia. Ahí en la entrada, estaba esta frase: Conócete a tí mismo. 

Yo digo: Poténciate a ti mismo. Hasta la eternidad.

.---- 
Saludos.


martes, 7 de octubre de 2008

Endless Sea - The Leaving Boat Blues


Eduard miró otra vez por la borda. El mar era azul e infinito, y se perdía con la línea del horizonte. Mientras escuchaba su Ipod, con su lista de reproducción de jazz & blues, trataba de pensar en su situación actual. 

.....

Dos horas antes.
Estaba mirándose al espejo, con los ojos fijos en la imagen de su propio rostro.
-Eduard. Quítate esa barba.- le dijo Amandine.
Y su mirada se desvió de su imagen hacia la de la castaña celestial que entraba al baño.
Cada centímetro de ella era perfecto. Desde su piel de chocolate blanco, hasta sus ojos amarillos. Sólo tenía la ropa interior puesto. Cierto, la noche fue perfecta. Y ambos estaban a un paso del gran paso. 
-Es que me haces cosquillas con ella.- le dijo, sonriendo. Su sonrisa era perfecta. No veía otra cosa más en ella, que perfección.
-Ya sé.- 

.....

Eduard miraba el océano.

Go Go
Johnny go
Go
Johnny B. Goode.

¿Qué demonios hacía su IPod ahí? Ese viaje al azul interminable no debería incluir IPod. Pero ahí estaba también el collar que le había dado Amandine, su novia.
"No pude cumplir mi promesa".  pensó.
.....
Catorce horas antes.
-Es tu gran oportunidad, no la desaproveches. Le ganaste a todos esos egocéntricos.- le dijo a Eduard su compañero de toda la vida, Alain.
-Ya sé... pero tengo miedo. Mi primer proyecto grande.
-Todos tienen miedo la primera vez. 
-Es cierto.
-Además, no hay nada que temer. Tienes a Amandine al lado. La Diosa, como le decíamos en el campus.
-Oye, más cuidado, que es mi futura esposa.
-¿Qué? ¿Cuándo...?
-Esta noche. Y quiero que tú seas el padrino.
-¿Hoy? ¿Dónde es la fiesta? Ed...
-No, bestia. Hoy se lo propongo.
-Entonces... tan seguro estás. Me alegro por ti.
-Gracias Alain.
-No es nada. Y tú serás el mío.
-Prometido.

.....

Eduard no podía dejar de pensar en todo aquello que dejaba atrás. Este viaje improvisado era el final de lo que él quería lograr. Se lamentaba el no poder haberlo hecho. Entonces, de qué servía el viaje. Se preguntaba si podía dar marcha atrás. Pero el bote iba sin parar. Y se lamentaba el abandonar a Amandine, y a sus seres queridos.
Tal vez se había planteado metas demasiado altas. Al menos iba a ver a su hermano.

.....

Una hora antes.
-Te veo más tarde.
-Sí. Deséame suerte.- le dijo a Amandine.
-Bésame.
Y la besó con pasión, como si fuera la última vez.
-Que me parta un rayo, si esta es la última vez que beso tus labios de chocolate blanco.
-No digas esas cosas.
-Está bien.
-Te amo.
-Yo también te amo.
-Eduard. Ten cuidado, que está lloviendo y es peligroso.

.....

Treinta minutos antes.
El locutor:
Nos informan que acaba de ocurrir un accidente cerca del Edificio Central. Una persona perdió la vida. Se trata de un joven arquitecto, que quitó del camino a una niña que estaba por ser embestida por una camioneta.
Aquí tenemos imágenes del sitio...
Y una triste y hermosa Amandine se deshizo en el llanto.

.....

In heaven...
And my heart beats so that I can hardly speak
And i seem to find the happiness I seek
When we're out together dancing, out together dancing
Out together dancing cheek to cheek

Cheek to cheek, de Louis Armstrong y Ella Fitzgerald. Jazz como ninguno. Pero nada de esto animaba a Eduard. Él era un tipo melancólico, que había encontrado en la bella Amandine su gran alegría. 
"¿A dónde voy?" se dijo a sí mismo.
Miró de nuevo el horizonte, perfecto y coloreado en un azul como su alma misma.
-Amandine. - dijo en voz alta. - Vive y sé feliz.
Y entonces pensó en la niña. Una niña que lloraba, viva en los brazos de su madre. 
"Esa niña va a ser alguien. Lo sé. " Y sonrió, con ojos tristes.
Y la última imagen que tuvo, antes de percatarse que el viaje llegaba a su fin, fue la de su amada, en aquel instante sublime, desnudos, mirándose el uno al otro, con los primeros rayos de luz tocándoles la piel.
Y fue feliz, al final del último viaje.

Y las costas de plata y armonía aparecieron entre aquel azul.
Y el bote que partió llegó a su destino.
Y Eduard a su última morada.

---
Estaba de melancólico. Saludos. Y la primera letra es de Johnny B. Goode, de Chuck Berry.